Maynor Freyre - Textos Libros
Altas Voces de la lit. peruana y latam. - [ Reportero Reporteado]

Maynor Freyre

Altas Voces de la Literatura Peruana y Latinoamericana


Reportero Reporteado 

Por Manuel Miguel de Priego

He aquí reunida parte de la vasta obra periodística producida por Maynor Freyre Bustamante (Lima, 1941). Son textos escritos desde cuando su autor tenía algo más de 20 años de edad, hasta hace poco, cuando está a punto de alcanzar la sexta década. Se trata de entrevistas, notas y comentarios acerca de la vida y la creación literaria de numerosos escritores peruanos, latinoamericanos y algunos europeos. Es conjunto, por tanto, que corresponde a la vida cultural (si bien la ejecutoría reporteril de Freyre se extiende a todos los campos de la realidad).

Tempranamente, a sus 24 años, entrevistó a un Jorge Luis Borges que no lo podía ver, pero a quien él sí veía, porque según los propios versos del escritor argentino, Dios «con magnífica ironía [le] dio a la vez los libros y la noche». El joven Maynor nos da una instantánea cordial de aquel ciego visionario y genial, quien le dice admirar a Vallejo, «aunque estamos lejos de muchas cosas». El muchacho se adhiere a la idea de un Borges que «escribe con un estilo tan propio, tan borgiano, que mañana su nombre sentará una escuela digna de seguir y su literatura será permanente e inmortal».

Otra instantánea empática que nos brinda Freyre es su diálogo con Gabriel García Márquez en 1967. Como la entrevista con Borges, ésta también será preservada haciendo parte del perfil de un escritor célebre visto desde el ángulo particular de un reportero audaz y emprendedor. Lo mismo ocurrirá, creemos, tratándose de una retrospectiva con el poeta cubano Nicolás Guillén (1985), acaso menos fresca que las anteriores, pero positivamente madura.

Ya en el ámbito peruano, la poeta Blanca Varela habla poco de su propia creación, pero, en cambio, nos da, en 1965, su juicio sobre el periodismo peruano, que infortunadamente, parece continuar siendo válido en los días que corren: «El periodismo peruano está equivocado, no obstante haber buenos periodistas en nuestro medio. Esto también se refiere a nuestras condiciones particulares: en un país subdesarrollado el periodismo debe ser más responsable que en ninguna parte».

Cerca de 40 textos recogidos en este volumen corresponde a diálogos con poetas y a comentarios en torno a la obra de ellos. No están todo los que son, pero sí son todos los que están; lo primero, por limitaciones de espacio o inevitables extravíos; lo último, porque la producción de ellos –aun siendo poco mentados– les merece lugar en cualquier índice de poesía peruana y con mayor razón, que su palpitación cotidiano nos sea trasmitida coloquialmente, como lo consigue Maynor Freyre en conversaciones o reflexiones imbuidas de gran calidez. Es el caso de Washington Delgado, Juan Gonzalo Rose, Sebastián Salazar Bondy, en particular, de líridas como Juan Ojeda que –con palabras de Marco Martos– no llegaron a enterarse de que un hombre puede morir varias veces. La gente de Hora Zero está muy bien representada en las conversaciones, y también los más jóvenes como Domingo de Ramos, pero sin exclusión de los clásicos como Alberto Ureta, José Eufemio Lora y Lora o Martín Adán.

Así mismo ocurre con los narradores. Son cuarenta textos acerca de López Albújar, Alegría, Ribeyro, Vargas Llosa, Reynoso, Vargas Vicuña, Gálvez, Bravo, Miguel Gutiérrez, Gregorio Martínez, Roberto Reyes, Higa, Marcos Yauri, Cronwell Jara, Dante Castro, Zein Zorrilla, Arnaldo Panaifo Texeira, Javier Arévalo, y muchos más. Todo un mural, que no carece de lugar para los ensayistas como Estuardo Núñez, Antonio Cornejo Polar, Ricardo González Vigil, entre otros.

Una luminosa investigación de Maynor Freyre ha producido la galería de autorretratos de amigos de Julio Ramón Ribeyro, quienes cumplieron papel de referentes o modelos de los personajes de Los geniecillos dominicales, que sepamos, la segunda novela del querido narrador. Se trata de los miembros de la bohemia universitaria de comienzos de los cincuentas, que fraternizaban en el Palermo de La Colmena: Pedro Buckinghan (Pirulo), Eleodoro Vargas Vicuña (Eleodoro), Francisco Bendezú (Cucho), Jorge de la Puente (Genaro), Washington Delgado (Franklin), Manuel Acosta Ojeda (El Sabido), Hugo Bravo (Hugo), etc.

Así pues, no sólo los narradores y sus obras, sino inclusive los amigos que inspiraron sus criaturas de ficción, pasan igualmente a ser entrevistados y a formar parte de la pequeña historia de la literatura. Lo mismo podría decirse del autor de este volumen, Maynor Freyre, que de algún modo, resulta mudamente entrevistado y perfilado a través de las conversaciones y notas que ha escrito para periódicos y revistas en cerca de cuatro decenios. Los textos compilados aquí no lo han sido cronológicamente, sino a partir de los géneros que cultivan sus protagonistas, pero si uno los reordenara por fechas apreciaría cada una de las etapas, en el interés y en el estilo, por las que ha atravesado su autor.

En un libro reciente, el periodista y estilista del lenguaje Víctor Hurtado Oviedo, anotó luminosamente: «Leer un libro es desprender palabras del silencio. Uno hace sus lecturas y es hecho por ellas: si uno fechase los libros que compra, con ellos podría recordar la historia de su vida. Toda biblioteca es una autobiografía» («Mis hermanos», en Pago de letras, El Caballo Rojo-Atenea, Lima, 1998, p. 89).

Analógicamente, eso ocurre también con Freyre. El comprometido y curioso preguntó e inquisidor de las celebridades literarias, estaba escribiendo con cada línea las huellas y la significación de su propio itinerario. Altas voces de la literatura peruana y latinoamericana es también la voz evolutiva del joven Maynor o del maduro Freyre, narrador él mismo, que aquí, acaso inconscientemente, ha construido el autorreportaje de su particular existencia, coincidente con las globalizadas peripecias de nuestro pobre y rico mundo.