No a la persecución insensata, sí a la intercomunicación

Uncategorized Junio 29th, 2010

Vivimos en un mundo donde cada día los polos parecen alejarse más el uno del otro. Cada cual quiere ser dueño de la verdad y al que piensa en contrario cree debe eliminársele. Por tal camino nos acercamos al borde del conflicto irreversible. Va a llegar el momento en que retroceder va a ser imposible y solo nos quedará el holocausto.

Por ejemplo, en el Perú el hecho de que la candidata a la Presidencia de la República Keiko Sofía Fujimori pida indulto para su padre, el exdictador y sentenciado por crímenees de lesa humanidad Alberto Fujimori, es un hecho que a parece no caerle a nadie mal –de acuerdo a los medios de prensa– y hasta les es risueño que el condenado reciba en su prisión dorada a cerca de 200 manifestantes en un solo día a vista y paciencia de sus supuestos carceleros.

Pero si un grupo pide amnistía para quien no la merece, se inflan los hechos hasta hacernos creer que estamos al borde del resurgimiento de un nuevo caos interno, del renacimiento de la guerra sucia que asoló por catorce nefastos años nuestro país. Un pedido de amnistía no es un dinamitazo ni una artera bomba contra inocentes ciudadanos. Tampoco el hecho de dar la cara y pretender postular a algún cargo político por parte de algunos subversivos de otros tiempos. De esta manera en Uruguay no estaría de Presidente de la República quien hoy fue elegido por los votos ciudadanos: un ex convicto tupamaru. Ni en Colombia muchos exmiembros del insurgente M-19 estarían en el Congreso y otros cargos públicos. Ni tampoco los sandinistas hubieran podido volver a detentar el poder como lo hicieran en Nicaragua, para luego pasar la posta a otros ciudadanos electos.

La recociliación implica esa sabia manera de gobernar. Lo otro es abrir cismas innecesarios. Dejemos que el Poder Judicial actúe de acuerdo a ley en un Estado de Derecho. Y no querramos convirtir a las cárceles en las mazmorras en que fue confinado el Conde de Montecristo, como tampoco implementemos prisiones especiales llenas de ventajas para asesinos condenados por la ley.

Por supuesto que nadie desea retornar al tenebroso pasado de los apagones y millares de víctimas, la mayoría no combatientes que tuvieron la mala suerte de estar no solo entre dos fuegos sino entre dos partícipes de una guerra sucia y abracadabrante. Un USB no es una bomba de plástico ni un “chip” telefónico un bazooka, como los encontrados en la requisa hecha en una prisión de mujeres en el Perú.

Es hora que busquemos el camino a la paz sin confundir un levantamiento indígena con el terrorismo del pasado. Meditemos nuestras palabras y nuestros actos. Pero, sobre todo, busquemos la equidad y la justicia alcanzando los 15 puntos marcados por el PNUD para el 2015. Que los empresarios empiecen por respetar las leyes laborales, distribuir sus gigantescas ganancias obtenidas con nuestro enorme crecimiento económico a través de sueldos y salarios y atendamos a las poblaciones marginales con empleo efectivo y no con dádivas. Manos a la obra.

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