Acerca de unos ensayos publicados en México sobre Vargas Llosa
Uncategorized Mayo 27th, 2010
Edición del Tecnológico de Monterrey y editorial Porrúa
Desde México: guía crítica para leer mejor a Mario Vargas Llosa
Maynor Freyre
Gracias al reputado Instituto Tecnológico de Monterrey, ubicado al norte de México, y a la reconocida Editorial Miguel Ángel Porrúa, en marzo pasado apareció Mario Vargas Llosa: Perspectivas Críticas, producto del VIII Coloquio Literario de la Feria Internacional del Libro de Monterrey, y al esfuerzo de los coordinares de la obra, Pol Popovic Karic y Fidel Chávez Pérez.
En algo más de 400 páginas se reúnen once ensayos que nos acercan al importante y debatido escritor peruano de fama mundial, unido a sus compatriotas por un extraño vínculo de amor/odio dados sus profundos cambios ideológicos dentro del campo político, y de haber obtenido la nacionalidad española cuando no salió elegido presidente de la república, cargo al que postulara en 1990. En los cenáculos literarios peruano siempre se critica su obra con cierta aspereza, salvo entre un grupo de protegidos por el famoso escritor, no siempre creadores de calidad.
Pero ese no es el motivo de este comentario, sino el de dar a conocer cómo desde el punto de vista académico y sin caer en el loor, en el encomio de su obra, sino diseccionándola con imparcialidad y solvencia, se puede arribar a crear una importante guía para mejor leer y entender su vasta obra. Incluso se presentan posiciones adversas a ciertos puntos de vista, claro que con el respeto indispensable frente a las ideas no necesariamente compartidas.
Para mejor entendimiento reproducimos el último párrafo del sesudo anónimo prólogo del libro: “La narrativa (de Mario Vargas Llosa: NA) se repliega sobre sus víctimas con distintos repertorios léxicos y temáticos. Cada línea facilita un acercamiento al centro vacío del embudo que aspira al héroe trágico. Con cada caída, se fortalece el orden del verdugo. Tal es el realismo mágico de la narrativa de MVLL”. Es decir, el autor nos conduce –a través de su narrativa—por esos vericuetos oscuros por los que suele transitar la humanidad y el ser humano en sí para llevarnos a los ignotos lugares de la ignominia.
1. Guillermo Lescano Allende en “Elogio de don Rigoberto: un estudio sobre el erotismo en MVLL”, se encarga de profundizar en ese subyugante tema que nuestro autor ha ido abordando cada vez con mayor énfasis, desde aquellas relaciones de bestialismo de los estudiantes leonciopradinos de La ciudad y los perros con la perrita llamada la Malpapeada (mal alimentada) hasta el siútico Rigoberto, un solitario imaginativo que no llega al onanismo siquiera. “La sexualidad del ser humano es permanente, no conoce los ciclos de actividad y reposo. Por lo tanto, es una construcción cultural y debe ser regulada socialmente mediante lo que Bataille llama el ´´interdicto”, acota Lescano. Pero eso es lo que logra justamente MVLL: romper el canon para crear un personaje sui generis, un fuera de serie. He ahí lo importante, disentir comprendiendo que la vida se puede literaturizar. No obstante, cabe acotar que don Rigoberto es un hombre que se aísla de la sociedad en una especie de torre de cristal, rodeado de libros y cuadros pictóricos que va desechando para renovar y que lo ayudan en sus fantasías de unirse a su amada y ausente, Lucrecia, a la cual no posee realmente cuando retorna sino a través de ese mundo imaginario. Típico de la intelectualidad decimonónica –el poeta peruano y dramaturgo Felipe Pardo y Aliaga (1806-1868) propendía a una sociedad de intelectuales ilustrados y “limpios del cuerpo del abajo”— a la cual MVLL es tan proclive.
2. Justo en este segundo ensayo Elizabeth Sánchez Garay enfoca “La pasión perpetua de Vargas Llosa por Madame Bovary”, novela del francés Gustavo Flaubert (1821-1880) a la cual dedicara un sesudo ensayo nuestro escritor donde “analiza la relación entre literatura y vida en su sentido más amplio, tal vez porque ésa es, también, una de las cualidades más valiosas de su nutrida obra”. Surge de allí como conclusión que Flaubert preconiza una libertad temática donde la cotidianidad de la vida se apodera de la escena narrativa convirtiendo en protagonistas a personajes pedestres, sin mayor raigambre en la escena social donde se desenvuelven. Como también se colige su apego a la constricción formal que implica la creación de un estilo propio “con las implícitas restricciones en cuanto a lenguaje, sonoridad, manejo de la técnica, organización del tiempo, estructura narrativa, etc.; pero también tomando en cuenta aspectos como los puntos de vista, los sugerentes silencios discursivos y la técnica de los vasos comunicantes”. Todos éstos aspectos inherentes a la escritura vargasllosiana, de la cual trasciende una postura de libertad en cuanto al ser consecuente con sus ideas, no siempre las mismas a lo largo de sus más de cincuenta años de escritor impenitente.
3. Pol Popovic Karic aborda “La transgresión y la venganza en La ciudad y los perros” con la solvencia de quien ha tenido una lectura apreciadora de las pasiones humanas dentro de que denomina “un sistema avasallador”: la vida colectiva del colegio militar Leoncio Prado. Popovic nos conduce de la mano por la intrincada trama tejida por el autor de la novela haciéndonos ver cómo por más que los protagonistas de la historia pretendan superar sus problemas optando por actitudes racionales, inteligentes, las estrictas normas del sistema los sobrepasarán y ni siquiera la confesión de un crimen conllevará un castigo, porque tal acto de justicia desestabilizaría el estatus permisor de que la maquinaria marche como bien aceitada, cuando hay óxidos internos corroyéndola en lo más delicado de su estructura. Los designios son otros para las vidas de los transgresores porque a quienes manejan los hilos del poder así les conviene para que las cosas marchen sin alterarse, aparentando una pulcritud impoluta cuando la ignominiosa mancha ha sido vista por muchos, pero lo mejor es el hacerse de la vista gorda. Debe imponerse, entonces, la inevitable ley del silencio, que la primera gran novela de MVLL se atrevió a romper.
4. “Vargas Llosa: esquema de algunas ideas” de Wilfrido H. Corral intenta mostrarnos la sinceridad del pensamiento del escritor a lo largo del medio siglo de ejercicio literario como ensayista, novelista periodista y textos afines. Recuerda cómo después del affaire Dreyfus “la batalla de las ideas sigue manteniendo su protagonismo en el siglo XXI”. Hay que rememorar los furibundos debates sostenidos por MVLL a partir del caso del cubano Heberto Padilla aliado, entre otros, con el chileno Jorge Edwards, mantuvo entredichos y distanciamientos definitivos con colegas del denominado Boom literario como Julio Cortázar y Gabriel García Márquez y un crudo enfrentamiento con el alemán Günter Grass, por mencionar los más sonados. Corral empieza por considerarlo “director de una orquestación internacional no oficial a favor de la libertad de la literatura y las ideas sociales que la nutren”. Aunque para todos es sabido que caído el muro de Berlín la mayoría de países del mundo se cuidan de caer en ese tipo de restricciones, como se comprueba en el cine iraní, chino o cubano o en sus artes pictóricas, y en la literatura que alcanza a llegarnos. Lo evidente es que el Vargas Llosa periodista es menos libre que el literato, quien se permite presentarnos a una proselitista de las ideas socialistas Flora Tristán de la Francia del XIX o denunciando el asesinato durante el levantamiento subversivo del MIR en el Perú de los líderes guerrilleros Luis Lobatón y Máximo Velando al ser arrojados vivos desde un helicóptero a la espesura de la selva amazónica (Las travesuras de la niña mala). Finalizamos citando un texto que Corral atribuye a F. Scott Fitzgerald: “la prueba de inteligencia de primer nivel era la capacidad de sostener dos ideas opuestas a la vez y seguir manteniendo la habilidad de funcionar”.
5. El texto siguiente se titula justamente “Desplazamientos políticos del discurso sentimental en Travesuras de la niña mala de MVLL”. Allí Oswaldo Estrada nos dice: “Lo que propongo en este trabajo, sin embargo, es interpretar el despliegue de este amor enfermizo, dominado por la ausencia, la agonía, la espera y la dependencia, así como el contrabando de la identidad por parte de ambos protagonistas, como metáfora de un Perú políticamente enfermo, inestable y aferrado al sueño inalcanzable de pertenecer a otra realidad, donde tal vez sea posible el equilibrio, el desarrollo y la justicia social”. El autor nos recuerda que en las letras peruanas Manuel González Prada, José santos Chocano, César Vallejo, José Carlos Mariátegui José María Arguedas también convergieron en sus escritos la política y la literatura. El mismo Vargas Llosa, en conversación con el peruanista galo Roland Forgues deja entrever lo siguiente: “el nacimiento de una nueva concepción novelística, lo que lo ha llevado a escribir novelas comprometidas en el sentido sartriano: a tratar de mostrar en ellas los mecanismos de la intolerancia, de las pasiones políticas, de la sexualidad, de la tiranía sobre los comportamientos humanos”. Más claro no canta un gallo. Para MVLL los individuos que buscan la libertad, la consiguen solo en el espacio mágico del texto que nos entregan.
6. El autor de estos comentarios, Maynor Freyre, se desliza por las tres primeras obras de un narrativa larga titulando a su texto “MVLL y sus novelas ejemplares: Tres en raya”. C la primera parte del título nos recuerda las primeras novelas de Miguel de Cervantes superadas por su magna novela Don Quijote de La Mancha. Y con Tres en raya se refiere antiguo juego infantil así llamado y parecido al denominado Michi . En primer lugar por considerar a La ciudad y los perros, La casa verde y Conversación en La Catedral como las narraciones de mayor calidad del autor, sin por ello restar calidad a las restantes: traza entonces un cordón umbilical entre las tres primigenias creaciones, dadas las circunstancias que Vargas Llosa comulgaba por aquella idílica década de los sesentas con las ideas progresistas a las que se adherían la mayoría de sus acompañantes del naciente boom de la literatura latinoamericana. En segundo término, está el sentido lúdico de la novelística vargasllosiana inicial, donde el lector, aparte de tener una interesante historia para leer, esta viene entramada con vasos comunicantes, racontos, prospecciones, contrapuntos y otros recursos técnicos que la tornan mucho más interesante. En síntesis, una novelística entretenida capaz de meternos por los laberintos de la aventura personal para penetrar en el trasfondo de la realidad socio política peruana.
7. “Cuerpo, dominio y escritura: La fiesta del Chivo”, intitula Miguel Gabriel Ochoa Santos a este ensayo, donde nos muestra la presencia del cuerpo a lo largo de toda la obra de MVLL, “en algunas ocasiones… investido de los ropajes de la imaginación erótica y, en otras, marcado, lacerado y constreñido por la tiranía del poder absoluto”. Una vez más la dicotomía erotismo/política colocados en contrapunto. Aunque el autor aclara: “El objetivo de este ensayo es mostrar precisamente el vínculo indisoluble que Vargas Llosa construye entre corporeidad, modernidad y libertad”. Mas el cuerpo se gasta tal como el poder de la tiranía, las jugarretas del destino son insalvables. “El ocaso biológico provoca el declive feroz de la arrogancia patriarcal y machista, mina las fases fisiológicas del discurso falocéntrico”. No basta la libertad de pensamiento, la destrucción del cuerpo termina por destruir el alma a su vez, y toda dictadura constriñe al cuerpo del individuo en sus movimientos y lo ataca en su fragilidad mediante la tortura y el abuso en general, donde está comprendido, por supuesto, el abuso sexual, según concluye Ochoa santos.
8. Claudia Macías Rodríguez retoma la misma novela anteriormente estudiada con “El tiranicidio y Santo Tomás en La fiesta del Chivo”, pero esta vez enfocando la novelística vargasllosiana desde el punto de vista religioso, teniendo en cuenta otras importantes obras como La guerra del fin del mundo y La casa verde. “La escritura vargasllosiana no es anticlerical ni antirreligiosa –sostiene con José Luis Martín–, tesis que coincide con las repetidas declaraciones del autor como agnóstico”. Analiza aquí las relaciones del dictador Trujillo con la Iglesia Católica, las que a su parecer se muestran bastante ambiguas en la narración dada la firma de un Concordato entre la Santa Sede y la República Dominicana aprobado por resolución del Congreso Nacional el 10 de junio de 1954. La razón principal de este acercamiento con el régimen trujillista los explicaba la Iglesia por la cercanía del comunismo “ateo” de Cuba. Pero para el 25 de enero de 1960 el episcopado Dominicano emite una carta denunciando los atropellos cometidos por la dictadura. Esta se convierte en una carta libre para acabar con el dictador basándose los confabulados en una cita de la Suma Teológica escrita por santo Tomás de Aquino: “La eliminación física de la Bestia es bien vista por Dios si con ella se libera a un pueblo”. Inclusive Balaguer, quien luego contribuiría de algún modo a la caída de la dictadura, llegó al extremo de de endiosar al tirano en su discurso “Dios y Trujillo”. Pero Trujillo, antes elegido de Dios, yacería caído de la gracia de Dios.
9. Le toca a la mujer su turno en esta oportunidad con “Poética de la figura femenina en la obra de Vargas Llosa”. Elvire Gómez-Vidal es la encargada de asumir el tema. Desde una “atención minuciosa puesta en los textos de Vargas Llosa va rezumando sorpresivamente la sutil configuración de una poética de la figura femenina de la cual a continuación dilucidaré las variables y las constantes a través de algunas de sus novelas más señaladas”. De esta manera nos esclarece que los personajes femeninos más destacados del autor son prostitutas como la Selvática de La casa verde; Hortensia, “la Musa” de Conversación en La Catedral; las visitadoras de Pantaleón y las visitadoras; la Meche de Lituma en los Andes, etc. Pero también hay mujeres buenas frente a las “malas”: Teresa de La ciudad y los perros; Pochita y la señora Leonor de Pantaleón y las visitadoras. Están también la ingenua y perversa Lucrecia de Elogio de la madrastra y de Los cuadernos de don Rigoberto; la Niña Mala y sus travesuras, todas vistas y descritas por ojos y voz de varones. El caso de la Ucrania de La fiesta del Chivo es el de la mujer víctima que luego se sublevará sin pasar por la acción política. En síntesis, para Elvire “las protagonistas de la obra de Vargas Llosa no son la representación literaria de estatutos sociales o de condiciones sociológicas, ni siquiera de mujeres de carne y hueso, sino divinidades, musas u otras figuras mitológicas, y no es conveniente olvidarlo pues tienen el poder de arrasar con todo lo que se oponga a la ética humanística que subyace en su obra”.
10. En seguida pasamos a un tópico más complicado: “La búsqueda de la utopía y el conflicto ideológico en la novela de Vargas Llosa”, abordado con solvencia por Eduardo E. Parrilla Sotomayor, para quien “el objetivo principal de este ensayo consiste en interpretar el sentido de las búsquedas utópicas que caracteriza a los personajes de estas novelas a la luz de la teoría de la utopía como fenómeno social y la particular reflexión ideológica que Vargas Llosa deja traslucir a través del discurso del narrador”. Lo primero que hace Parrilla es hurgar en la comunidad de Canudos de La guerra del fin del mundo, a donde los desengañados, los frustrados, los desposeídos, los limitados llegan en búsqueda de un mundo feliz que construir, aunque el Consejero les ofrezca una utopía milenarista a cambio de su filiación a una guerra de antemano perdida; porque el régimen es tan dogmático que no permite otra alternativa al planteado por él. Ahí tenemos a Galileo Gal en la misma novela, cuyo valor supremo es la revolución; a Flora Tristán tratando de organizar al proletariado y a las mujeres en El paraíso en la otra esquina, o al personaje de La historia de Mayta, quien llega a sostener: “Cuando se persigue la pureza, en política, se llega a la irrealidad”. Parrilla arriba a una tesis interesante:”Estas búsquedas utópicas surgen (en MVLL: N.A.) por la dinámica intrínseca de la crítica, la imaginación y la esperanza”. Búsquedas utópicas en el mundo de la ficción que humanizan a un autor muchas veces frío y extremista en sus artículos periodísticos, enfrentado a sus propios personajes.
11. Saliendo en defensa de la crítica deconstructivista negada en Travesuras de la niña mala por el protagonista Ricardo Somocurcio, una especie de alter ego del autor, “tipo Gilles Deleuze y Jacques Derrida, aislados en sus cábalas de devotos y alejados del gran público”, Guadalupe Martí-Peña escribe “Différance en Mario Vargas Llosa: elogio de presencia y cuadernos de audiencia”. Ella sale en defensa cerrada de la deconstrucción literaria enfrentándose a su vez a los disidente Tzvetan Tordorov y a Richard Rorty, a quienes acusa de cuestionar las “posiciones teóricas (y sociales) a las que ellos mismos llegaron gracias a estas herramientas que hoy condenan”. Pasa de inmediato a aplicar el debatido método a las novelas Elogio de la madrastra y Los cuadernos de don Rigoberto, a los cuales, según ella, “la teoría en general y la deconstrucción en particular garantizan que estos libros no se nos caigan de las manos”. Procede a descubrirnos cómo tras unas tramas de aparente inocencia se esconde un anticolectivismo planteado por don Rigoberto para entronizar un credo hedonista e individualista. “Amar lo imposible, ansiar la plenitud del significado, tiene un precio que no solo Rigoberto y su autor han de pagar, sino todos y cada uno de nosotros sus lectores también, sujetos del lenguaje y sujetos al lenguaje, al estar nuestras vidas inmersas en signos, construidas por procesos de significación sin otro puerto fijo que la muerte”, sentencia al final Guadalupe Martí-Peña.
De esta manera terminamos de auscultar estos importantes ensayos de verdadero valor para leer mejor al debatible escritor peruano, siempre polémico, siempre vigente en su diversa y contradictoria creación.