El padecimiento del transporte público limeño
Uncategorized Julio 9th, 2010
1. Que tráfico compadre, no se puede caminar / te dicen tit, por aquí, te dicen tit por allá / y todo el mundo te dice titi titi titi tititat. Así rezaba la letra de una polkita de mis viejos tiempos limeños. Cuando los ómnibus de las líneas de la Compañía Pacheco Benavides Hnos. S.A. hacían su recorrido Cocharcas-José Leal, Cocharcas-Jesús María, Orrantia del Mar-Av Abancay y Plaza Manco Cápac-5 Esquinas deteniéndose a dejar o/y recoger pasajeros cada tres cuadras. La línea 21 Breña-Rímac, la línea 9 Parque Universitario-Av Marsano y otras que mi memoria olvida. También estaban los Expresos Lima-Chosica-Ancón, el Expreso de la Av. Arequipa que partía de la Plaza san Martín hacia Miraflores.
Ahora cientos de líneas de transporte público con vehículos de todas las dimensiones y nominaciones: ómnibus, microbuses, “custeres”, “combis·, colectivos, “lanchones”, transportan a los millones de pasajaros que a diario ciculan por la megalópolis limeñas. Algunas veces demoran de dos a tres horas en desplazarse de un lugar a otro esos destratalados vehículos, incómodos hasta el peor extremo, malolientes y sucios, mientras que un cobrador-jalador grita a voz en cuello la ruta que lleva la carcocha al compás de la peor de las musicas puesta a todo volumen por el insensible chofer que va parando donde le viene en gana. El carro va generalmente atestado de pasajeros, muchos doblados en dos por lo estrecho que es.
Mientras tanto, el bus metrpolitano no termina nunca de inaugurarse y funciona a prueba solo hasta la mitad de su trayecto planeado. Después de más de veinte años el tren eléctrtico se ha vuelto a retomar y se espera que empiede a funcionar para el 2011, justo antes de las elecciones presidenciales. Y para colmo de males, a ambas obras aún truncas, se suma la vertiginosidad de reparaciones de calles y avenidas emprendida –como cada vez que van a dejar su cargo– por casi la mayoría de alcaldes distritales. Por supuesto que muchas de dichas obras se realizan a combazo limpio, con pico y pala y haciendo la mezcla de cemento en viejas latas. Ah, y trabajando en un soplo turno. Y si alguien se atreve a remitir una carta de queja a algún diario le responden que la culpa es suya por haber elegido a su alcalde actual. Que miré bien por quién vota en las elecciones municipales próximas. Es que los medios están esperando con avidez les inserten propaganda política a raudales. Así están las cosas, pues.
Julio 13th, 2010 at 3:41 am
El Metropolitano no es nada del otro mundo. Cuando deje de ser gratis y cada viaje valga su sol cincuenta, vas a ver aglomeraciones, empujones y una versión posmodernista de los ENATRU en los ochenta. Y no te digo de la estación Estadio Nacional, que no va a durar ni un Clásico. Date una vuelta por el Metropolitano de marras y te puede salir un buen cuento.